La guitarra arcoiris fue la primera vez que me atreví a modificar un instrumento musical y la primera vez que tuve que aprender no solo cómo tocar, si no cómo funcionaba la guitarra.

Tuve la fortuna de que no fue MI guitarra la que modifiqué, fue una de las guitarras de mi amigo Chuy González. Era una guitarra marca Mars de las que vienen un kit y nos sirven a todos como primer acercamiento a aprender a tocar guitarra eléctrica, tenía el cuerpo de una stratocaster color negro brillante con los plásticos blancos y le parecía algo aburrida a mi amigo.

Yo había estado recientemente viendo videos en Youtube sobre gente que pintaba, modificaba, o incluso construía guitarras y yo estaba ansioso por poder hacerlo algún día, y le ofrecí a Chuy pintar su guitarra GRATIS. Él confió en mi porque teníamos una banda juntos y de todos modos tenía una guitarra nueva que prefería.

Así era la guitarra de Chuy antes de modificarla.

El proceso inició con desarmar la guitarra. Quitar las cuerdas, separar el cuello del cuerpo, quitar las herrerías, los plásticos, los controles electrónicos, las pastillas, etc. Ya que tenía todas las piezas por separado, organizarlas bien para que no se vaya a perder nada.

Para el color me pareció muy buena idea (sigo pensándolo) exponer la textura de la madera en vez de esconderla con la pintura, y fue lo que hice (todavía no tenía pensado nada relacionado a una «guitarra arcoiris»). Empecé por lijar durante varias horas las varias capas de laca y pintura negra que escondían la madera del cuerpo de la guitarra, y al exponerla me di cuenta que afortunadamente era una sola pieza de madera y no varias pegadas.

Para resaltar aún más la textura de la madera decidí colgar el cuerpo del techo y ahumarla/quemarla con una antorcha que había hecho en el momento con petróleo y estopa (no lo intenten en casa), esto resulto en un aspecto con mucho más contraste en las líneas del grano de la madera. Después elegí el color, tenía diversas pinturas para madera a base de thinner que mezclé con otros tintes y pintura en aerosol para llegar al tono anaranjado/rojizo que me enamoró y que usé para terminar la guitarra. La mezcla fue algo así como rojo 50%, amarillo 20% azul 10% y algo de negro y café en la mezcla.

Después de varias aplicaciones del tinte casero para madera procedí a sellarla con varias capas de laca transparente en aerosol acabado mate.

Los plásticos los lijé suavemente para que la pintura pudiera adherirse bien (posteriormente me di cuenta que debí haber usado imprimación para que no se notaran mis errores al lijar), y usé pintura en aerosol negra acabado mate para todo.

Cambié las pastillas y el conector de jack, los controles de volumen y tono, mientras el selector de pastillas lo dejé igual. Volví a armar los circuitos y probé que funcionaran antes de instalar todos los plásticos, todo funcionó correctamente.

Al cuello le cambié el acabado de la superficie en contacto con la palma de la mano, lo lijé para que fuera más liso y la piel no tuviera dificultad al moverse, y los trastes los convertí en escalopados en los tonos altos. Al cuello entero le di un tratamiento solo de aceite de almendra (no sé por qué de almendra, solo olía rico).

Llegó el momento de armarla, ponerle cuerdas y conectarla para tocarla y la verdad es que sonaba normal, era una guitarra más, pero era una que yo había pintado y estaba enamorado de ella. Le ofrecí a Chuy comprársela por lo mucho que me había gustado como quedó y afortunadamente aceptó y se volvió mi guitarra. Cambié la correa negra típica por una correa de arcoiris de Ernie Ball (por esto le llamo guitarra arcoiris) y le instalé Strap Locks de Fender para que no hubiera riesgo de que se cayera al momento de utilizarla.

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